Grosellas

La grosella es fruta de verano. Aparece en pequeños racimos, con un fruto redondo y muy pequeño, del tamaño de un guisante, y cuya pulpa, del mismo color rojo y brillo de su piel, cobija en su interior diminutas semillas, que se dejan notar cuando es comido el fruto al natural. Aunque puede consumirse fresco, su principal aplicación es para la elaboración de confituras, jaleas y jarabes caseros, así como elemento decorativo de infinidad de postres y tartas.

Variedades más destacables:

Grosella roja: (Ribes rubrum L. ). Dos variedades muy populares son la Laxto's número 1 y la Red Lake. En estado silvestre se suelen encontrar en torrenteras húmedas y cerca de riachuelos. Son bayas globulosas que crecen formando racimos. Cuelgan del árbol como diminutas uvas translúcidas. Su sabor varía del ácido al agrio y pueden llegar a ser bastante insípidas.

Grosella negra: (Ribes nigrum L.). De sabor amargo y muy ácido, no se suelen consumir crudas. Las variedades más famosas son las Laxton's giant y la Baldwin de cosecha tardía. En Francia las mejores grosellas negras florecen en el área de Dijon, donde se usan para preparar el reconocido licor Creme casis.

Grosella blanca: (Ribes rubrum). Son variedades poco cultivadas de color blanquecino o rosáceo, siendo las más importantes: Versailleise Blanche, Blanche Juterborg y Blanca de Holanda.

Se puede comprar en los meses de agosto y septiembre. A pesar de su aparente fragilidad, se conserva en buenas condiciones durante un tiempo que puede oscilar entre 3 y 10 días.

Estas frutas son de bajo valor calórico por su escaso aporte de hidratos de carbono. Son especialmente ricas en vitamina C las grosellas negras y las rojas, que tienen cantidades mayores que algunos cítricos.

En general, las bayas silvestres son buena fuente de fibra; que mejora el tránsito intestinal, y de potasio, hierro y calcio (estos dos últimos de peor aprovechamiento que los procedentes de alimentos de origen animal), taninos de acción astringente y de diversos ácidos orgánicos.

Sin embargo, lo que en realidad caracteriza a estas frutas es su abundancia de pigmentos naturales (antocianos y carotenoides) de acción antioxidante.

grosellas

En la alimentación humana, este tipo de frutas constituyen una de las fuentes más importantes de antocianos, que les confieren su color característico y que están junto con ácidos orgánicos tales como el ácido oxálico o el ácido málico, responsables también de su sabor.

 La vitamina C tiene acción antioxidante, al igual que los antocianos y carotenoides. Dicha vitamina interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.

El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

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