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Recetas, Gastronomía y Cocina

Dieta una vez superada la cincuentena ¿Qué debes saber?

La dieta si has pasado los 50

 

Según el experto en nutrición, Jesús Llona Larrauri, no existe una alimentación tipo para aquellos que se disfrutan o han superado la cincuentena.

Se suele aconsejar una buena adaptación a los gustos y preferencias de cada individuo, respetando siempre las prioridades y el equilibrio nutricional. Lo más recomendable es evitar los excesos, sin guardar restricciones inútiles.

VERDADERO. Es normal comer menos cuando uno se hace mayor
La pérdida de apetencia es muy corriente en las personas mayores, sobre todo después de los 75-80 años. A esta edad, la actividad se reduce y las necesidades calóricas disminuyen (pasan de 2.000 ó 2.200 a 1.600 ó 1.800 calorías por día). Si se mantiene un peso constante, eso significa que, probablemente, se esté realizando un aporte energético correcto. No obstante, algunos elementos de seguridad –proteínas, minerales, vitaminas- son indispensables.

VERDADERO. Es positivo comer pescado y utilizar aceite de oliva
El pescado, con las espinas bien retiradas, es un buen alimento, rico en grasas beneficiosas, proteínas, vitaminas liposolubles y algunos minerales. Por tanto, no debe faltar en la dieta, alternando con la carne y los huevos. El aceite de oliva, mejor crudo, regulariza el intestino, aporta vitaminas y minerales y, sobre todo, ácidos grasos adecuados para mantener el ritmo del corazón.

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VERDADERO. Las ensaladas, el pan y las pastas son indispensables
Las ensaladas, sin casi añadidos, componen una cena muy saludable, ya que proporcionan una buena cantidad de vitaminas y minerales. El pan forma parte también de la pura dieta mediterránea; conviene consumirlo entero, porque así ayuda a mover el intestino. Las pastas se mastican bien, gustan generalmente y aportan azúcares de absorción lenta, buenos para la actividad diaria.

VERDADERO.El estreñimiento aumenta con la edad
La marcha del intestino tiene tendencia a hacerse más lenta con la edad, y la disminución de la actividad física puede favorecer el estreñimiento. Hay que beber suficientemente –mejor entre comidas- agua, infusiones y zumos de frutas para intentar corregirlo. También es beneficioso aumentar el consumo de verduras y frutas frescas, compota, ciruelas y su jugo, peras y espinacas.

VERDADERO. No debe faltar la fruta.
El zumo por la mañana, si es posible recién hecho, y las piezas de fruta resultan básicos: proporcionan vitaminas y minerales muy necesarios a estas edades. Además, estos elementos interesan sobremanera a los investigadores, que hacen hincapié en las vitaminas antioxidantes C, E y betacorotenos, y el selenio, presentes sobre todo en frutas, cereales y pescado.

VERDADERO. No hay que olvidar legumbres y patatas
Las alubias, garbanzos y lentejas no deben faltar en la dieta, al menos un día a la semana. Es aconsejable degustarlos en ensalada, es decir, con zanahoria, tomate, cebolla y ajo, eliminado los sacramentos –tocino, chorizo, morcilla y guiarra-, que resultan pesados y están cargados de grasas perjudiciales. Las patatas son muy saludables cocidas y asadas, pero hay que cuidarse de las fritas, porque con la grasa se cargan de calorías.

VERDADERO Y FALSO. Es preferible comer sin sal
Salvo en casos de prescripción médica, es inútil -y por eso está desaconsejado- comer sin sal. En cualquier edad de la vida es mejor utilizar este elemento, siempre con moderación; si se prescinde de él, podrían aparecer desórdenes en el equilibrio hidromineral y, al final, desnutrición por inapetencia.

FALSO. Se puede prescindir de la carne
A veces, las personas mayores pierden el gusto por la carne, sobre todo porque resulta difícil de masticar. Este alimento aporta proteínas de gran calidad, necesarias para reponer células, y el hierro indispensable para el vigor. Por ello, hay que procurar comer carne al menos dos o tres veces por semana –unos 100 gramos- bien sea frita, cocinada en los guisos o picada.

FALSO. Es suficiente cenar una taza de café con leche y galletas.
Es un menú muy monótono, aunque para algunos puede resultar cómodo y gustoso. Conviene hacer una cena variada a base de sopa, verduras, pan y algún derivado lácteo como el yogur desnatado, queso con poca grasa o un vaso de leche semidescremada. Las verduras aportan minerales y fibras: en particular, potasio, necesario para el buen funcionamiento del corazón. Los productos lácteos, por su parte constituyen una fuente excelente de calcio, indispensable para el mantenimiento de los huesos.

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