La cocina por primera vez, cocina para principiantes

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La cocina, ese espacio desconocido

Para muchas personas cocinar es una asignatura pendiente que nunca se deciden a afrontar. El miedo a no saber seguir las instrucciones de una receta, las dudas que pueden surgir a cada paso o simplemente la falta de ganas, hacen que se deje de lado un campo en el que pueden entrar sin problemas. Para eso está la cocina para principiantes.

Hasta los más renombrados chefs del mundo pisaron, en su día, una cocina por primera vez. Como sucede con otras tantas cosas, hay quien desde un primer momento manifiesta una atracción total por los fogones y quien se resiste a abandonar la comida a base de precocinados o latas.

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El ajetreado ritmo de vida en las grandes ciudades, unido a la falta de tiempo y a la incorporación de la mujer al trabajo son algunas de las causas que hacen que muchas personas opten por comer de forma poco equilibrada, a base de rápidas visitas a los restaurantes para comer muchas veces de pie. Sin embargo, no hay que contentarse con comer cualquier cosa porque, además, preparar un buen menú no es tan costoso ni difícil como parece.

Para alimentarse bien y comer a gusto es preciso contar con unas nociones mínimas de nutrición y conocer algunas de las recetas más sencillas. Por lo general, suele ser bastante habitual que quien nunca ha cocinado tampoco se haya encargado de hacer las compras. Antes de ir a la tienda, conviene elaborar una lista en la que se hayan apuntado los alimentos que se necesiten.

Así se evitarán posibles olvidos y tener que volver al establecimiento. Excepto el pan, lo más habitual suele ser realizar semanalmente las compras de verduras, fruta, yogures, carne o pescado, dejando para comprar al mes aquellos que se pueden almacenar sin problemas como aceite, azúcar, conservas o arroz.

A la hora de organizar el frigorífico, es imprescindible fijarse en la fecha de caducidad de los productos y mirar las cantidades que se compran, para así poder consumirlos sin que lleguen a estropearse. La carne, el pescado y la fruta son alimentos perecederos que conviene adquirir en pequeñas proporciones, mientras que otros productos como la pasta, el arroz o las conservas tienen una vida útil más larga.

Aunque se tienda a recurrir a ellos, hay que evitar llenar el frigorífico de precocinados para cuando se llegue tarde a casa o sin ganas de cocinar. El pescado se puede adquirir ya congelado. Cuando se compra carne, una opción es congelarla en paquetes individuales que se sacarán a medida que se necesiten. Así se evitará descongelar una cantidad de comida a la que no puede darse salida a corto plazo.

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Descongelar con microondas

Una vez que se haya cocinado un plato, si desea congelarse, lo más práctico es colocarlo en un recipiente apto para el microondas, para que tanto la descongelación como el calentar la comida puedan hacerse en el mismo envase. A poder ser, conviene evitar el congelar patatas o pasta. Las primeras suelen endurecerse y la segunda se queda reblandecida.

Cuando no existe una costumbre de planificar las comidas de víspera suele ser habitual que se olvide sacar del congelador lo que se vaya a comer y es en el preciso momento de cocinar cuando se cae en la cuenta.

En este punto, la primera idea suele ser meter la pieza congelada al microondas para que se descongele, pero no es una buena idea, porque el producto se descongela pero queda como cocido por dentro y luego ya no se cocina correctamente.

Para descongelar bien hay que comenzar poniendo el microondas a la menor potencia posible, colocar después el alimento durante uno o dos minutos y comprobar cómo está. Si necesita más calor, se vuelve a repetir la operación hasta conseguir que se descongele. La descongelación también se puede realizar en la parte menos fría del frigorífico pero nunca a temperatura ambiente, para evitar el riesgo de intoxicaciones.

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Recetas en tiempo récord

En el mundo gastronómico existen numerosas recetas que no requieren excesivos conocimientos culinarios y pueden prepararse de forma sencilla y en poco tiempo. La pasta y el arroz suelen ser dos clásicos cuando quien cocina es alguien no experimentado. Son ingredientes fáciles de preparar que además permiten innumerables combinaciones, desde una simple salsa de tomate hasta acompañados de verduras.

Si se quiere preparar un plato de legumbres hay que ponerlas a remojo de víspera. Este paso previo es imprescindible pero a continuación tan sólo hay que cocerlas unos minutos en la olla a presión con un poco de verdura, carne o pescado, a gusto de quien cocina. Si no se tiene mucho tiempo, en el mercado existen botes tanto de legumbres como de verduras que además de resultar muy fáciles de preparar, pueden almacenarse guardados durante más tiempo.

Cuando aprieta el calor, un plato sencillo y nutritivo son las ensaladas, en las que pueden incluirse no sólo la lechuga y el tomate sino otros ingredientes, desde el atún o el huevo cocido hasta la misma pasta, arroz, jamón o queso mozzarella.

Cuando vaya a prepararse un plato de carne, hay pequeños “toques” para dar un sabor distinto, desde añadir una salsa hasta guarniciones de hortalizas salteadas. Esto también sirve en el caso de cocinar pescado, pudiendo acompañarlo de verduras o patatas.

Cuando las prisas jueguen en contra, hay recetas que pueden elaborarse en tiempos récord. En menos de diez minutos pueden cocinarse platos como calamares a la romana, unos huevos escalfados, una sopa fría de melón con jamón o un batido de fresas. Con margen de unos veinte minutos se pueden degustar alubias a lo pobre, huevos rellenos, pescado con pimientos, una crema de calabaza o un sencillo arroz blanco.

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