Hábitos Alimenticios

Aumentar el consumo de frutas y verduras sea cual sea su estado (crudas, cocidas, al natural, preparadas, frescas, congeladas o en conserva) para lograr un consumo de 5 raciones de frutas y verduras diarias, en su conjunto.

Por su alto contenido en vitaminas,  sales minerales y fibra, estos alimentos aportan antioxidantes, pueden prevenir algunos tipos de cáncer y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Reducir el consumo de grasas totales y particularmente de grasas conocidas como “saturadas”. Estas grasas están contenidas en carnes grasas y productos de charcutería, leche entera y derivados lácteos como quesos muy grasos o mantequilla, margarina, algunas salsas, platos preparados, aperitivos o bollos industriales.

Es recomendable sustituirlas por grasas insaturadas, como el aceite de oliva y los pescados y consumir esos alimentos de forma esporádica. Así ayudaríamos a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (causadas por el exceso de colesterol, hipertensión arterial) y obesidad (que a su vez puede predisponer a la diabetes).

Aumentar el consumo de cereales como el pan, el arroz, la pasta (mejor integrales) y legumbres. Junto con las frutas y hortalizas deben ser la base de todas las comidas.

Son alimentos ricos en carbohidratos y las legumbres, en proteínas. Tienen un efecto energético prolongado y aportan fibra. Previenen las enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y la diabetes.

Consumir carne, mejor magra, o huevos, con moderación (preferiblemente no todos los días). Favorecer el consumo de pescado (por lo menos dos veces por semana), para prevenir enfermedades cardiovasculares, obesidad y reducir la probabilidad  de cáncer.

Limitar el consumo de azúcar y de alimentos azucarados como refrescos carbonatados, confitería, chocolate, bollería, postres dulces, golosinas, etc.

El consumo de azúcar y dulces debe ser esporádico ya que favorece la aparición de diabetes y las caries dentales y, por su alto contenido en energía, produce obesidad.

Consumir alimentos ricos en calcio (esencialmente productos lácteos y, como complemento, verduras, frutos secos o aguas minerales ricas en calcio). Es aconsejable consumir 3 raciones de lácteos por día para prevenir la osteoporosis.

Limitar el consumo de bebidas alcohólicas, que no deberían sobrepasar diariamente los 2 vasos de vino de 100 ml ó 2 botellines de cerveza.

Limitar el consumo de sal y alimentos salados (aperitivos, algunos condimentos...). No se deben sobrepasar los 5 g. diarios de sal ya que favorece la hipertensión arterial y, consecuentemente, enfermedades cardiovasculares.

No olvidemos que, junto a una dieta saludable, es importante mantener la actividad física en la vida cotidiana (haciendo un ejercicio moderado y constante, alrededor de una hora diaria, evitando el sedentarismo (especialmente en los niños) y no mantener hábitos nocivos como el tabaquismo o el exceso de alcohol.

La información aquí contenida no intenta ser un substituto del CONSEJO MÉDICO PROFESIONAL, por lo que se recomienda al Usuario buscar siempre el consejo de su médico particular u otro profesional de la salud cualificado antes de comenzar cualquier nuevo tratamiento o ante cualquier inquietud relacionada a su salud o condición médica. Particularmente, el Usuario no debe descartar nunca el consejo médico profesional así obtenido por alguna información que hubiera podido hallar en este Sitio.

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