La quinua, catalogada como un pseudocereal, es un alimento ancestral de los habitantes de los andes. También es considerado «cereal madre», «semilla de los dioses».
Es fuente de vitaminas E, C y las del complejo B, minerales como calcio, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio y zinc. Es un alimento rico ya que posee los 10 aminoácidos esenciales para el humano. Además contiene ácidos grasos saludables, proteína, fibra y otras sustancias indispensables para la salud.
Durante la lactancia, la dieta del bebé se puede complementar con quinua, ya sea en leche o en papilla, por ser de más fácil asimilación y tolerancia que la leche de la vaca. Se recomienda a niños de todas las edades porque favorece el crecimiento y el desarrollo de huesos, dientes, músculos y cerebro.
El consumo frecuente de quinua mejora los niveles de colesterol y azúcar en la sangre, además ayuda a regular la tensión arterial y a prevenir la osteoporosis. Tiene propiedades desintoxicantes y diuréticas; fortalece el hígado y los riñones.

De igual forma, está indicada en la dieta de los deportistas porque aporta gran cantidad de energía, nutrientes y aumenta la resistencia física.
Con la quinua también se pueden preparar sopas, arroces, ensaladas, coladas, panes, galletas, turrones, tortas y dulces, entre otros.
Se cocina en 15 a 20 minutos y puede ser utilizado en una gran variedad de platos desde el desayuno hasta el postre. Por la mañana puedes tomarlo como cualquier otro cereal de desayuno mezclándolo con pasas, canela, un toque de jarabe de arce y un plátano en rodajas.
Para el almuerzo usalo en ensalada o servido junto con frijoles negros y vegetales salteados. Las posibilidades de la quinoa en la mesa son infinitas.
La quinoa se cultiva desde antes de la época de los Incas (hace 6000 años) hasta nuestros días.
Para cocer la quinoa utiliza tres partes de agua o caldo por una parte de grano. Tenlo a fuego medio durante unos 15 minutos, o hasta que el grano se convierte en transparente.
Trata de asegurarte de que esté al dente, de la misma manera que con la pasta. Lo mejor es que según vayas probando, cocinarla hasta que la encuentres de tu agrado.
El tiempo perfecto de cocción se alcanza cuando cada grano de quinoa ha doblado su volumen y libera su germen blanco.
Servir inmediatamente recién cocida para mantener su sabor y el valor nutritivo.
Si lo prefieres puedes tostar los granos en una sartén antes de cocerlos para darles un sabor a nuez.
La quinoa debe lavarse antes de cocerla para eliminar la saponina que contiene, para ello se enjuaga unos segundos bajo el chorro de agua fría, veremos que hace espuma por esa saponina.
No se debe dejar en remojo más de unos minutos pues esa saponina se despositaría en su superficie y no lograríamos eliminarla.
La quinoa es apreciada por su alto contenido de proteínas que va desde el 12 al 18 por ciento, y por ser una proteína completa, que contiene todos los aminoácidos necesarios para la construcción de las proteínas utilizadas por los seres humanos. A diferencia de los cereales, la quinoa tiene una amplia cantidad de lisina.
También es alta en gran variedad de vitaminas y minerales, especialmente manganeso, magnesio, hierro, cobre y fósforo.
Está libre de gluten y es fácil de digerir, muy baja en el índice glucémico, lo que significa que mantiene los niveles de azúcar en la sangre.
La quinoa es apropiada para todo el mundo pero especialmente para los celíacos (personas intolerantes al gluten), las personas vegetarianas por la gran cantidad de proteínas completas, deportistas y mujeres embarazadas, con más necesidad de proteínas, minerales y vitaminas.












