El membrillo o membrillero (Cydonia
oblonga), único miembro del género Cydonia, es un árbol de tamaño pequeño a
mediano nativo del sudoeste cálido de Asia, en la región del Cáucaso. Es un
árbol frutal emparentado con el manzano y el peral. Su fruto, llamado asimismo
membrillo, es de color amarillo-dorado brillante cuando está maduro, periforme,
de 7 a 12 cm de largo y de 6 a 9 cm de ancho; su pulpa es
dura y muy aromática. Los frutos inmaduros son verdes, con una densa pilosidad
de color gris claro que van perdiendo antes de madurar.
Aunque el otoño sea la época mejor
para la recolección de los membrillos, podemos disponer de esta fruta hasta
bien entrado el mes de enero. Considerados como el símbolo de la fertilidad en
Grecia, donde a las novias se le ofrecía uno de estos frutos en el día de su
boda, los membrillos destacan enseguida por su fragancia, que ha sido utilizado
como desodorante, para dar perfume a muchas alcobas.
Cuando se va a comprar membrillos se
han de escoger los ejemplares que presenten la piel amarillenta, totalmente
intacta, sin golpes ni magulladuras. Aquellos con la piel verde están
inmaduros, y las manchas en la piel indican que están muy maduros. Este último
aspecto no tiene mayor relevancia si se van a cocinar de inmediato.
Una vez recolectados, los membrillos
son unas frutas que se conservan durante dos o tres meses. En el hogar, se
conservan bien en el frigorífico durante algunas semanas, envueltos en papel y
por separado. En caso de que el membrillo esté verde y se desee acelerar su maduración,
se han de conservar a una temperatura ambiente.
El membrillo se consume una vez
cocido, en forma de mermeladas, jaleas o como dulce.
También son
adecuados para la realización de compotas y productos de pastelería.














