Melon

El melón (Cucumis melo) es una
planta herbácea monoica de tallos rastreros. Se cultiva por su fruto, una baya
de temporada veraniega con un gran contenido de agua y de sabor dulce.

La planta posee tallos blandos y
pilosos que crecen a ras de suelo. Sus hojas tienen peciolo acanalado y son
palmadas, es decir, su aspecto es semejante al de una mano. Las flores son
amarillas y cada una tiene un solo sexo.

La forma del fruto va desde esférica
hasta elipsoidal. En los llamados melones plátano existen ondulaciones que los
hacen parecer una calabaza. Su tamaño es dependiente de la variedad y de las
condiciones de cultivo. De este modo, hay melones pequeños que pesan alrededor
de 400 g
y otros muy grandes que pueden pesar 20 kg o más. En las variedades más usadas,
habitualmente los pesos fluctúan entre más de medio kilo y menos de cinco.

El color de la epidermis y de la
pulpa es variable según el grupo. La epidermis puede ser blanca, gris, verdosa
o amarilla y de textura lisa, rugosa o reticulada. La pulpa es aromática, con
textura suave y diferentes colores: amarillo, verde, rosado y tonos
intermedios. En el centro hay cavidad que contiene muchas semillas recubiertas
de una sustancia pegajosa.

En el mercado es conveniente escoger
los melones que sean duros y sin marcas, con una retícula gris regular. Los que
tienen la piel muy verde han sido recogidos antes de tiempo. Cuando están
maduros tienen un olor dulce y delicado muy característico; si no tienen
fragancia hay que dejarlos madurar a temperatura ambiente durante unos cuantos
días.

Para saber si un melón está maduro,
hay que tomarlo entre las manos con firmeza. Si al presionar suavemente la
base, el lado opuesto a la mata, cede un poco, significa que está bien maduro.
Los ejemplares que están pasados pueden estar pegajosos al tocarlos. Si es
posible sacudir ligeramente el melón antes de comprarlo y se oye un chapoteo,
significa que está demasiado maduro y que ha comenzado a deteriorarse.

Hay que rechazar cualquier fruta que
sea demasiado blanda, que parezca presentar cicatrices o muestre manchas
húmedas sobre la piel. Si el pedúnculo tiene señales de podredumbre, también es
una mala señal.

El melón maduro se ha de consumir lo
antes posible, ya que se deteriora con suma rapidez. Una vez abierto, conviene
guardarlo en la nevera cubierto con un film transparente, ya que desprende un
olor muy fuerte y absorbe fácilmente el sabor de otros alimentos. Si está
entero, se puede meter en el frigorífico tan solo una o dos horas antes de
servirlo, ya que el melón frío resulta muy refrescante.

Además de frescos se utilizan para
realizar compotas, mermeladas, purés, cremas, yogures, licores, granizados y
sorbetes.

Algunas variedades incluso se ponen
en adobo y se utilizan para preparar sopas.

Como aperitivo también es muy
apetitoso, acompañado de jamón y en ensaladas.

De sus semillas se extrae un aceite
comestible.