Rábano

El rábano pertenece a la familia de
las Crucíferas. Esta ampliamente cultivando, existiendo numerosas variedades,
entre las que podemos mencionar los blancos, los rojos o los negros, siendo
estos dos últimos los que parecen presentar más propiedades para el organismo.

Han de seleccionarse rábanos de
tamaño mediano porque su consistencia es menos fibrosa. Es preferible elegir
ejemplares carnosos, firmes, de color rojo vivo y de piel suave, entera y sin
fisuras. Si los rábanos conservan las hojas, éstas han de tener un color
intenso que garantice su frescura. Las piezas muy grandes o blandas y las que
presenten cuello amarillento han de ser rechazadas.

Para que los rábanos conserven sus
cualidades durante el mayor tiempo posible, es aconsejable eliminar las partes
verdes debido a que éstas aceleran su desecación. Una vez eliminadas, los
rábanos han de guardarse en el frigorífico en bolsas de plástico perforadas. En
estas condiciones se conservan hasta siete días. Se aconseja no lavarlos hasta
el momento de su consumo.

Los rábanos se encuentran en el
mercado durante todo el año. En primavera y verano se cultivan al aire libre. y
en otoño e invierno en invernaderos.

A la hora de la compra, se
recomienda elegir los ejemplares de carne firme, con la piel suave y entera,
sin fisuras. Evítese los ejemplares más grandes, ya que su consistencia tiende
a ser más fibrosa y su sabor más acre.

Los rábanos frescos se conservan
bien, especialmente si se eliminan las partes verdes, ya que éstas tienden a
acelerar la desecación de la raíz.

Se recomienda guardarlos en el
frigorífico, dentro de una bolsa de plástico perforada. De esta manera, se
mantienen frescos durante una semana. Es preferible no lavar los rábanos hasta
el momento previo a su consumo, ya que así se prolonga su vida útil.