La
palabra mousse, espuma en francés, es una de las preparaciones con
mayor versatilidad de la cocina. La base de las mousses son las claras
de huevo batidas a punto de nieve, a las que se le pueden añadir una
gran variedad de ingredientes, dulces, como es el chocolate, o salados
como el foie, aunque en ambos casos, la delicadeza y la suavidad son
los puntos comunes de esta forma de elaboración. Debido a su
versatilidad, la mousse puede tomarse al principio de las comidas, es
el caso de las saladas, y en el postre para las dulces. Las más
habituales son las dulces, sobre todo las de chocolate, limón o fresas,
pero las saladas van tomando cada vez más fuerza en los menús de los
mejores restaurantes. Normalmente la mousse se suele tomar fría aunque
templadas y calientes son también deliciosas.
Mousse













