Maracuyá

El maracuyá, mburucuyá, chinola,
fruta de la pasión, parcha, parchita o pasionaria (Passiflora edulis) es una
planta trepadora del género Passiflora, nativa de las regiones subtropicales de
América; se cultiva comercialmente en la mayoría de las áreas tropicales y
subtropicales del globo, entre otros países: Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú,
Colombia, Venezuela, partes del Caribe y Estados Unidos. Esta especie es
sumamente apreciada por su fruto y en menor medida por sus flores, siendo cultivada
en ocasiones como ornamental. La infusión de sus hojas y flores se utiliza,
además, con efectos medicinales.

La fruta de la pasión tiene una piel
lisa que se arruga al poco de comprarla, lo que indica que está madura y que ha
sufrido una pequeña pérdida de humedad. Las frutas arrugadas deben consumirse
con la mayor brevedad.

Para consumirla en crudo no es
necesario retirar las semillas. Puede comerse directamente de la fruta, una vez
abierta, o utilizarse en macedonias; la cocina contemporánea la aprecia mucho
en ensaladas con hojas verdes, donde su sabor ligeramente ácido ofrece una
combinación sorprendente. También la flor puede utilizarse en ensaladas; es
perfectamente comestible y sabrosa, aunque según la variedad pueda tener un
ligero efecto sedante.

El zumo de la fruta ?obtenido al
prensar la pulpa o procesarla? es con frecuencia demasiado espeso para beberlo
directamente; lo habitual es combinarlo con zumos de otras frutas, yogur, leche
o simplemente agua. Su elevado contenido en azúcares hace innecesario utilizar
algún tipo de edulcorante.

La pulpa puede utilizarse para la
confección de mermeladas; es recomendable para este caso no desechar las
semillas, pues su contenido de pectina ayuda a la gelificación del producto. La
cáscara es también rica en pectina, pero no resulta necesaria si las semillas
se emplean.

Tanto el zumo como la pulpa pueden
congelarse sin problemas; si bien el proceso afecta la textura de la fruta, el
sabor se conserva sin cambios apreciables hasta un año.

La pulpa y
zumo del maracuyá son ricos en calcio, hierro y fósforo, además de vitaminas A
y C.