Queso de cabra elaborado en la comarca gerundense
de Garrotxa y que está extendido prácticamente por toda Cataluña, sobre
todo por sus regiones más septentrionales. Su pasta es blanca y su
corteza de color gris azulado, está enmohecida por lo que los catalanes
llaman «formatge pell florida», un moho azulado que le proporciona ese
color y su particular textura. Su forma es cilíndrica, con bordes
redondeados y el peso habitual de cada unidad es de un kilo. El
interior es compacto, con algunas pequeñas cavidades y su sabor
sorprende por la suavidad y su carácter agradable, ligeramente ácido y
muy mantecoso, pues se puede fundir incluso en el paladar. Combina
perfectamente con cualquier vino blanco de la tierra, como un buen
Alella o del Penedés, o incluso con un cava.













