Flores Comestibles

Desde
la antigüedad clásica hasta la alta cocina moderna, las flores han
tenido siempre un papel importante en la gastronomía, ya sea como
ingrediente o como decoración. Actualmente, en Oriente la flor es un
ingrediente de primer orden en la cocina, y de este modo se utilizan
pétalos de crisantemo o de magnolia en la preparación de ensaladas, el
jazmín aparece como acompañamiento de pescados y aves y el lirio como
condimento de salsas y caldos. En la gastronomía europea no son tan
habituales, pero sí se emplean en la elaboración de bebidas aromáticas
y en licorería. Las flores sobresalen también como elemento decorativo;
pétalos de amapola o madreselva en las ensaladas, violetas con carne de
buey, flores de ajedrea con ternera, salvia con el cerdo, tomillo con
el cordero o menta en flor con los pescados, son algunas de las
composiciones más habituales.