El Coco

El coco es la fruta del cocotero
(Cocos nucifera), abundante en el Caribe e islas. Es la semilla más grande que
existe, el cocotero es una sola especie con múltiples variedades, que
básicamente se diferencia del color del fruto (amarillo o verde), las plantas
solo presentan diferencias en el tallo. Poseen en cambio todas el sabor de
fruto, cuya característica es que es agradable, dulce, carnoso y jugoso.

El fruto presenta una fibrosa y dura
cascara externa, a su vez dentro posee otra cascara aun más dura que concentra
la pulpa y el agua, ambos consumibles. Con ellos se hacen aceite, o como
néctar, así como en postres de diferentes gastronomías. Su importancia
económica ha hecho que se empiece a cultivar en las playas tropicales, su lugar
idóneo, la planta no aguanta el frío ni heladas, las grandes alturas y la
lejanía del mar.

Debe ser aromático como el melón. Si
no se escucha el típico chapoteo del agua en su interior, es porque el coco
está seco, pasado de maduro. En dichas condiciones la pulpa suele estar rancia.
El coco fresco se conserva por dos meses. Después de abierto, se ha de consumir
en el mismo día o guardarse en un recipiente tapado con agua, no más de cinco
días. El coco rallado se conserva dos días en una bolsa de plástico fechada.

Puede consumirse en estado fresco,
seco o rallado.

Por lo general el coco se consume en
estado natural, es decir, una vez de retirada el agua, se abre y se consume la
pulpa, que también se usa para diferentes platos y dulces, una vez rallada.

En nuestra cocina es más común su
empleo en forma seca.

Los derivados del coco son unos
cuantos y podemos destacar la copra, que es la carne seca (deshidratada); la
manteca grasa o aceite de coco; el agua de coco y la leche de coco.