La brasa es el resultado de los
momentos finales de combustión de la madera. Esto es, cuando un fuego ha
desaparecido y se ha apagado la llama y quedando sólo la incandescencia. El
calor que transmiten las brasas es por radiación.
Se suele emplear para su generación
empleando una madera de tamaño grueso que sea capaz de combustionar bien
durante el fuego, hasta llegar al instante en que produza unas buenas brasas:
caracterizado por haber una disminución de la llama. La duración de las brasas
hasta convertirse en ceniza dependerá en gran parte de la dureza y calidad de
la madera empleada en el fuego.
También se puede obtener brasas a
partir de otros combustibles sólidos, como por ejemplo el carbón o leñas
artificiales (mayormente utilizadas para la calefacción) para utilizarlas en el
cocimiento de alimentos, es importante dejar que el fuego desaparezca, para
evitar así que se propague llama y se arrebate el cocimiento.
Uno de los empleos más conocidos y
populares es gastronómico, en los asados y barbacoas, forma parte esencial de
los diferentes empleos que se hacen en las cocinas internacionales. No obstante
existen aplicaciones domesticas en el calentamiento de chimeneas y hornos
Normalmente, para preparar un asado
se debe mantener la brasa a unos 25 centímetros de la parrilla (depende también
de la cantidad), manteniendo la mayor cantidad de brasas a los lados de la
parrilla, y así evitar que se queme. A esta forma de cocinar también se le
denomina barbacoa.












