unto con el Albariño y el Ribeiro, la Queimada es
una de las bebidas más tradicionales de Galicia, asociada a los
misterios de esta tierra de meigas. Está compuesta de aguardiente de
orujo, aderezado con limón y azúcar (aunque admite otros ingredientes
como el café y algunas frutas). A la mezcla se le prende fuego para
rebajar el alto grado alcohólico y para, según reza la leyenda, alejar
los malos espíritus al mismo tiempo que se recita un conjuro mágico.
Brebaje, pócima o bebedizo son algunos de los sobrenombres que recibe
esta bebida. El componente «sobrenatural» con el que cuenta la
queimada, propicia que se beba en compañía y preferentemente en las
noches de San Juan, cuando su consumo es toda una celebración que tiene
lugar alrededor de una fuente de barro. El mestre o maestro es el
encargado de prender el fuego y de remover la queimada con un cucharón
a la vez que recita el conjuro. Para la preparación de una buena
queimada se utiliza preferentemente un buen aguardiente blanco, si es
posible de Ulla, Portomarín, Valdeorras o Betanzos, y por supuesto,
mondadura de limón, preferiblemente gallego, ni muy maduro, ni muy
verde.











