Es nativo del este de Asia, desde
donde se diseminó por los demás países tropicales del mundo. Existen dos grupos
de variedades: Las Hindú, que se consideran nobles y que cuentan unas mil
variedades, y las Indochina, consideradas salvajes. Además de ser un fruto de
sabor exquisito, el mango suministra carbohidratos, vitaminas y minerales. Se
come al natural , en jugos, ensaladas, helados, mermeladas, esponjados,
soufflés, etc. El mango posee un alto contenido de agua, azúcar y fibra; es
también rico en hierro calcio, fósforo asimilables. Industrialmente se procesa
en pulpa, jugos, encurtidos y tajadas en almíbar.
A la hora de escoger los mejores
mangos del mercado debemos optar por aquellos que tengan una consistencia
fuerte y que no estén fofos o demasiado fuertes. No podemos fiarnos del color
porque existen muchas variedades y esta característica no determina su grado de
maduración o de dulzura. Los buenos entendidos basan su elección en el aroma.
Cuando un mango resulta blando al tacto sin resultar fofo y desprende un buen
aroma es que esta maduro y listo para comerse.
Los mangos, una vez maduros deben
conservarse fuera de la nevera y solamente introducirse en la misma unos
momentos antes de comer para que se refresquen y resulten más agradables. Una
vez maduros deben comerse pronto dado que se pasan rápidamente. Lo normal en el
mundo occidental es comer los mangos maduros aunque hay muchos sitios de
Oriente donde utilizan los mangos verdes para confeccionar muchas comidas.
Normalmente se utilizan de esta manera en ensaladas preparadas con otros
condimentos como pimientos picantes o vinagre de arroz.
La pulpa
del mango, una vez seca, se muele y se utiliza como especie en el norte de la India. Tiene un sabor
ácido y se utiliza como sustituto del tamarindo. Se emplea normalmente en
comidas vegetales pero también para sazonar la carne a la parrilla y hacerla
más tierna.















