Este fruto crece silvestre en muchas
regiones europeas. Son conocidas también como frescas del bosque y tanto los
griegos como los romanos las tuvieron una gran estima. Hay gran variedad de
frambuesas, entre las que podemos observar a simple vista las amarillas, negras
y rojas. Por lo general es una fruta del verano.
Los frutos han de ser gruesos, con
la pulpa consistente y una coloración brillante e intensa. Tienen que estar
duros y libres de moho y se tienen que sentir secos y frescos al tacto. El
tallo deberá ser de un color verde vivo.
Las frambuesas se recogen cuando
están bien maduras y han perdido toda su acidez. En el momento justo de su
maduración la frambuesa se separa fácilmente del tallo. Esta fruta es sumamente
delicada y perecedera, ya que sus numerosos granos llenos de jugo son tan
sensibles que la manipulación, el calor o simplemente el contacto de unas con
otras deteriora tanto su apariencia como su calidad. Una vez en el hogar,
conviene guardarlas sin lavar y sin tapar en un envase llano, en una sola capa,
y de cierre hermético en el frigorífico.
Se pueden consumir de la misma
manera que las fresas, solas, con nata, helado, leche…
Se pueden preparar zumos, refrescos,
licores…
Además la
mermelada de frambuesa tiene un sabor fino y muy característico. La mejor
mermelada de frambuesa es la que está hecha con frutos rojos y a poder ser de
tamaño más bien grande.













