Es un queso que se produce solamente
en Val D’Aosta, una pequeña región italiana en el extremo noroeste de la
península. Tiene forma cilíndrica, de un alto hasta 10 centímetros y
diámetro 30-45
centímetros. La costra es amarilla ocre, espesita. La
pasta es blanda, amarillenta y con pocos ojos, de sabor dulzón. En Argentina
pierde su identidad y se trasforma en ‘fontina argentina’, nada que ver con la
forma, ni la textura, ni el sabor original. No por eso es un mal queso, es otro
queso.









