La carne de caballo es una de las
más nutritivas, y a pesar de ello, en España no es demasiado apreciada ni
consumida. Los rasgos más característicos son
su color; que depende por completo de la edad del animal, así como del músculo
del que se trate; de este modo la carne de potro es más rosada y la del caballo
adulto es de tonos mucho más intenso; y su ternura, puesto que esta carne
resulta más tierna que la de otras especies.Su valor nutritivo se puede
equiparar al de una res joven y magra de vacuno y el aporte calórico que ofrece
es muy bajo, por lo que no produce gran sensación de saciedad. Otra característica destacable es
que supone la mayor fuente de hierro de origen cárnico después de despojos y
vísceras. También proporciona gran cantidad de vitaminas sobre todo las del
grupo A, B y C. Su sabor ligeramente dulzón se debe al contenido en hidratos de
carbono, que en este caso supera al de la mayoría de las carnes.Las piezas o cortes que se obtienen
del caballo son prácticamente los mismos que los que ofrece la carne de vacuno:
solomillo, lomo, cadera, tapa, contratapa, babilla, espaldilla, aguja,
morcillo, aleta, pescuezo, pecho, rabo y falda. Como es
habitual en otras carnes, las piezas de primera categoría se destinan a la
obtención de filetes y el resto se consume en forma de carne picada, aunque
también es común encontrarla en guisos o estofados proporcionando sabor a los
mismos.
Caballo











