Tiene un cuerpo largo, robusto y con
extremidad posterior afinada que le permite esconderse debajo de las piedras.
Son características todas sus aletas (las dorsales, anal y caudal), por
presentar una orla crema externa y otra negra más interna. Las pelvianas por
ser filamentosas por su longitud (sobrepasan el ano) y los pectorales de forma
redondeada. Debajo de la boca posee dos barbillas largas que llegan hasta la
mitad del cuerpo. Es de color marrón rojizo en el dorso, y el vientre blanco
con reflejos dorados. Pueden llegar a alcanzar un metro de longitud. Es una
especie nocturna, por lo que se pasa el día escondido en agujeros y grietas.
Dadas sus características puede
ocupar el lugar de la merluza sin que desmerezca en nada a cualquier plato que
se prepare con ella. No es muy conocida fuera de Galicia, pero ante ella hay
que pensar que tiene la mismas aplicaciones culinarias que la merluza. Quizá
por este desconocimiento la bertorella se destina a ser congelada en filetes.
Su limpieza es la habitual en
cualquier pescado, escamas, barbas, agallas…. En rodajas gruesas es
recomendable prepararla en salsa o rebozada y frita. En filetes sin espina y
piel se corta en trozos gruesos y también se rebozan y se fríen resultando ser
unos bocaditos de pescado exquisito, acompañándolos con mayonesa o con una
ensalada. También resulta estupenda si se prepara con cachelos y con la
tradicional salsa allada (aceite, ajos y pimentón).
Con la espina central y cabeza
preparar un caldo de pescado (fumet) y si no se va a utilizar en el momento
congelarlo para preparar sopas o salsas de pescados.










