Almeja Babosa

El color de este molusco es
normalmente gris pálido o crema, con los lados tenues de una tonalidad más
intensa y unas líneas que se dibujan en la concha en paralelo a su borde. Los
sifones de la almeja babosa están unidos en toda su longitud, siendo
precisamente esta característica la que nos permite diferenciarla de las otras
clases de almejas.

Alimentación:

Las almejas consiguen su alimento
por filtración del agua del mar ingerida por su sifón, que les permite vivir
enterradas a una profundidad de 15
a 30 cm.,
pudiendo soportar perfectamente las bajamares.

Todas las almejas, sean de la clase
que sean, hay que sumergirlas en agua fría con sal para que se abran y suelten
la arena que tienen en su interior. Hay que dejarlas al menos una hora. Si se
tiene poco tiempo se puede poner en el agua un chorro de vinagre que acelera el
proceso de limpieza. Se escurren y se lavan bien poniéndolas en un colador
grande. A continuación se preparan como se desee. Hay que comprobar que están
todas vivas. Si alguna tiene las valvas abiertas está muerta. Si se tiene duda,
hay que darles un golpecito contra una superficie dura y si responde
cerrándose, está viva, sino responde, es que está muerta y hay que tirarla. No
aprovechar ni forzar las almejas que una vez cocidas siguen cerradas.

La babosa al igual que la fina es
apta para degustar en crudo, con o sin gota de limón. Hay quienes son
partidarios de dejar caer una gotita de limón, no solo por el sabor, sino para
evitar alguna reacción adversa en el organismo debido a que la salubridad de
las aguas marinas no son siempre las deseables. El limón históricamente se
añadía al pescado para enmascarar su falta de frescura y evitar, además del
olor, la consiguiente intoxicación.

Aunque la babosa merece ser no cocinada
se pueden elaborar abriéndolas al vapor y así apreciar en toda su intensidad su
sabor o cocinándolas a la marinera, guisos con cachelos y otros pescados, con
arroz, sopas de pescado, envueltas en gelatina o en empanada.

En cualquier caso el tiempo de cocción
deberá ser siempre mínimo y si se decide por abrirlas al vapor hay quienes son
partidarios de poner una o dos hojas de laurel y hay quienes no. Unos detestan
el laurel y otros lo aman. También se pueden espolvorear con ajo prensado y
perejil muy picado, abrirlas al vapor y volcar todo en una fuente para
servirlas.