Papaya

La papaya, también conocida como
melón de árbol, mamón, fruta bomba y lechosa, es el fruto del papayo (Carica
papaya), especie de la familia Caricaceae. Es una planta de origen americano,
conocida y empleada en México, América Central y del Sur desde hace miles de
años aunque hoy día se cultiva en muchos países de otros continentes,
principalmente, en Asia y África.

Tratándose de plantas tropicales,
producen frutos a lo largo de todo el año, por lo que podemos disponer de ellas
cuando nos apetezca. Poco a poco, esta fruta ha dejado de considerarse como una
fruta exótica y se puede ver con más frecuencia en los mercados en cualquier
temporada si bien su época de mayor producción es a principios del verano y en
otoño.

La fruta que es verde en un
principio se encuentra en el momento óptimo para su consumo, tanto desde el
punto de vista nutritivo como organoléptico, cuando empieza a adquirir un tono
amarillento. Es frecuente que algunas manchitas marrones le afeen la piel, pero
esto no afecta en absoluto a la calidad de su pulpa. El fruto maduro cede
fácilmente a la presión de los dedos, desprendiendo la parte del tallo un suave
aroma dulzón.

La papaya es una fruta bastante
perecedera y muy frágil, debido a su suave y fina piel, por ello se la debe
manipular con cuidado. Cuando está madura se ha de conservar en el frigorífico,
dónde se mantendrá en buenas condiciones durante aproximadamente una semana. Si
aún no ha madurado, se la debe dejar a temperatura ambiente hasta que la piel
verde amarillee. Si esto no sucede, es señal de que el fruto ha sido recogido
demasiado pronto, y en este caso, se recomienda cocinarla a modo de verdura.

Se pueden emplear tanto sus semillas
como la fruta entera.

La fruta fresca se suele consumir en
rodajas, con azúcar y zumo de lima. Es aconsejable comerla fría.

Las verdes y poco maduras se pueden
consumir como verduras cocida. Eso si, una vez peladas y despepitadas.

Se empleaba para producir productos
elaborados, como confituras, refrescos y helados.