Puede ser muy variado. Desde el
verdadero autoservicio en el que hay que proveerse de una bandeja y
paulatinamente ir recogiendo cubertería, vasos, comida, bebidas, pan, etc., a
lo largo de un mostrador, hasta el servicio que puede prestarse en un buffet de
gala.
En cualquiera de los casos, siempre
hay sirvientes detrás del mostrador o mesa para proporcionar lo que solicite la
clientela, así como para reponer géneros; pero, en el segundo caso, los
sirvientes deben realmente servir con pulcritud, racionar con cuidado, trinchar
si es necesario y en general, servir a quien lo solicite.











