Los pejelagartos (Lepisosteus spp.)
son un género de cuatro especies de peces óseos primitivos, entre los más
antiguos que aun existen en la actualidad. Habitan los cursos de agua dulce en
el sureste mexicano y particularmente en el estado de Tabasco. Tienen un hocico
alargado, semejante al del lagarto y dientes largos y punzantes. Sus escamas
son gruesas; llegan a pesar hasta 40 kilos y vive en aguas tranquilas.
Vivían junto con Priscacara en lagos
en cuyas orillas crecían palmeras como sabalites. Era un depredador voraz que
capturaba las presas embistiéndolas con sus largas mandíbulas y sujetándolas
luego con sus agudos dientes. Priscacara se cree que podía ser una de sus
presas y se protegía de los ataques desde atrás con sus características espinas
dorsales y anales.
El pejelagarto es un pez de agua
dulce, cuya forma se distingue de otros peces por su hocico alargado y
puntiagudo, con una fila de dientes pequeños y filosos.
Símbolo gastronómico
Además, su carne es bastante
apetecible en esta región, por lo que las diversas recetas para prepararlo son
infaltables en la gastronomía tabasqueña. Aunque con su pulpa se hacen
empanadas, tacos, salpicón y tamalitos, el platillo preferido es el pejelagarto
asado.
La popularidad de esta especie, cuyo
nombre científico es Lepidoseus viridis, considerada prehistórica, la ha
convertido en un símbolo estatal. Tanto, que en los comercios de Villahermosa
su figura se encuentra en diferentes artesanías. También, algunos ejemplares
vivos se exhiben en todo su esplendor dentro de grandes acuarios que adornan
restaurantes, escuelas y oficinas.
Hoy, su fama ha rebasado las
fronteras tabasqueñas, y su nombre es tan común aquí como en el Distrito
Federal, y comienza a esparcirse por el país. Precisamente porque hablar del pejelagarto
es hablar de Tabasco, a alguien en la capital del país se le ocurrió ponerle
ese mote al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal y hoy candidato
presidencial de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador.
Varias particularidades de este pez
se comentan en las comunidades chontales. Para los pobladores indígenas de
Nacajuca, el pejelagarto es un alimento afrodisiaco, y se ha creado el mito de
que quien lo pruebe «siempre volverá a tierras tabasqueñas».
El pejelagarto se reproduce en ríos
y pantanos, aunque principalmente en lagunas. La forma más común de capturarlo
es mediante el chinchorro: una red que se extiende a lo ancho de los pequeños
brazos de corriente. Además, centros de estudios como la UJAT y autoridades pecuarias
fomentan su reproducción en criaderos.
Aunque tiene fama de ser un pez
único de esta región, también se le encuentra -aunque en menor cantidad- en
arroyos de poblaciones de Chiapas y Campeche.
Lagunas y pantanos de los municipios
tabasqueños de Nacajuca, Centro, Jonuta y Centla son los lugares donde se
realiza con mayor intensidad la pesca de pejelagarto. Son los llamados
intermediarios quienes comercializan el producto «fresco y crudo» en
distintos mercados de los 17 municipios de la entidad.
Por estos
rumbos no es raro observar a indígenas y campesinos parados a las orillas de
las carreteras tabasqueñas con «una ensarta de pescado» en las manos
para venderlo a los automovilistas.












