Cabracho

Aunque su color depende del tipo de
fondo donde se escondan, habitualmente es rojo-rosado o rojo parduzco con
manchas pardas. Tienen una hendidura muy marcada en la frente y una cabeza
armada con espinas. Presentan un «tentáculo» en la mandíbula inferior
y otro encima de la boca. Se mimetiza con el fondo, lo que les ayuda a cazar
sus presas. Animal solitario aprovecha la noche para alimentarse.

Es uno de los pescados más sabrosos
de los que podemos encontrar en el mar. Tiene un inconveniente y es que hay que
dedicar tiempo y paciencia para limpiar las espinas que tiene que son muchas y
además si se pincha con una espina debe consultar al médico además de curarse
rápidamente porque son muy tóxicas, pero sin alarmarse, ya que no son mortales.

La carne limpia de espinas para
preparar sopas, bullabesas, cremas, es estupenda rellenas volovanes y como no
intentar elaborar el famoso pastel de cabracho con el que prestigioso cocinero
Juan Mari Arzak rompió las barreras de la cocina clásica e introdujo en España
la nueva cocina. De esto hace ya más de veinticinco años.

Hay que limpiarlo bien
desescamándolo, cortar las barbas todo alrededor y, si va a hacer filetes,
conviene que sea el pescadero el que se lo prepare. Para hacer sopas u otras
preparaciones, se cuece el cabracho y después se pasa a una fuente donde,
cuando esté templado, se limpiará con cuidado.

Merece la pena probarlo. No se
equivoque con la gallineta que es muy parecido de aspecto, pero muy inferior en
sabor.