Precalienta el horno a 180º C. y derrite 2 cucharadas de mantequilla a fuego lento.
Añade la cebolla con una pizca de sal y cocina, tapada, durante 15 minutos sin que se dore.
Agrega los champiñones y 1 1/2 taza de agua, destápalo, hasta que casi todo el líquido se haya evaporado.
Incorpora el perejil, removiendo todo muy bien, sazónalo y déjalo enfriar.
Aparte, derrite la mantequilla restante a fuego lento y pon las cebollas rojas unos 3 minutos sin que se doren.
Añade el vino y sube el fuego. Deja que llegue a ebullición y déjalo cocinar durante 5 minutos.
Vierte el caldo, retíralo del fuego y deja enfriar.
Unta con mantequilla una fuente de horno lo bastante grande para que entren los filetes de trucha.
Extiende un filete, con el lado de la piel hacia abajo y sazónelo con sal y pimienta.
Vierte la mezcla de vino y caldo por encima, llévalo al fuego y lleva la mezcla justo al punto de ebullición.
Tápala de inmediato y hornéala de 5 a 8 minutos.
Cuela el líquido de cocción en una olla y deja cocer a fuego medio hasta que se haya reducido de volumen a un cuarto.
Añade la crema de leche y deja cocer durante 5 minutos sazónalo.
Pon los filetes de trucha en una fuente de servir y cúbrelos con la salsa espolvoreando el perejil