Separar las claras de las yemas. Batir la crema de leche a punto medio.
En un bol batir las yemas con el azúcar con batidora eléctrica hasta que estén muy esponjosas.
Agregar el queso (que debe dejarse una hora antes a temperatura ambiente), la ralladura de naranja y la crema de leche batida.
Mezclar para unir bien.
En otro bol batir las claras a nieve muy firme.
Disolver la gelatina en un poco de agua y calentar suavemente.
Incorporar a la preparación anterior y mezclar bien.
Por último unir las claras a nieve, con movimientos suaves, a la mezcla de queso.
Tapizar una asadera de 24x34cm. con la mitad de las vainillas, remojando cada una en café, cubrir con la crema de queso emparejando con una espátula.
Poner encima otra capa de vainillas remojadas en café y terminar con el resto de crema de queso.
Cubrir la superficie con ralladura de chocolate y decorar con cerezas confitadas y ramitas de menta fresca. Enfriar una noche.
También se puede servir en copas anchas, cortando las vainillas convenientemente y siguiendo el mismo procedimiento.
Rinde 8 copas grandes.