Podemos hacer esta salsa de dos formas.
O al baño maría o en una batidora con termostato de calor.
El caso es que explicaremos la primera opción dejando que la de la batidora la experimente cada uno adaptándola a las posibilidades de cada máquina.
Colocamos un bol al baño maría. Para eso hervimos agua en una cazuela y roto el hervor la sacamos del fuego.
Apoyamos un bol que encaje sobre el baño de agua caliente de forma que haga de peana y además de baño maría.
Añadimos las yemas de huevo, el agua, el limón y salpimentamos, batiendo la mezcla enérgicamente con unas varillas, de forma que comiencen a esponjar y espesar.
En ese momento vamos añadiendo la mantequilla fría en dados para ir montando la salsa, sin dejar de batir.
Cuando vemos que la salsa está bien amarilla y espesa la retiramos del fuego y le añadimos si nos apetece un poco de estragón fresco picado, que es la hierba típica de la holandesa.
La podemos usar para acompañar pescados o carnes a la plancha o a la parrilla.