Para la pasta de los rollitos: Hacer un volcán con la harina.
Batir el huevo y colocarlo en el centro del volcán con la sal.
Amasar y dejar reposar toda la noche en la nevera.
A la mañana siguiente, trabajar la masa, primero, con los dedos y después con el rodillo.
Calentar cuatro cucharadas de aceite, freír el pollo.
Añadir el resto de los ingredientes y freír unos 3 minutos más.
Cortar la pasta en láminas, rellenar con la mezcla y enrollar.
Pegar los bordes con huevo batido y freír con abundante aceite hasta que se doren.