Eliminar las cortezas de las rebanadas de pan con ayuda de un cuchillo, colocar cada una de ellas entre dos hojas plásticas de cocina y aplastarlas con un rodillo.
Retirar las hojas de plástico y reservar.
Mezclar en un cuenco, con ayuda de un tenedor o de una batidora eléctrica, el queso junto con la mantequilla, el cebollino, la sal y la pimienta, untar con esta mezcla las rebanadas de pan y distribuir sobre cada una de ellas las lonchas de salmón.
Colocar las rebanadas de pan, una a una, sobre papel de aluminio y envolverlas formando unos rollitos muy apretados.
Introducir en el frigorífico durante 6 u 8 horas.
Retirar el papel de aluminio, cortar los rollitos en rodajas muy finas y servir.