Cortar el rodaballo en ocho trozos, sazonarlos y reservarlos.
Colocar la mitad del aceite en una sartén a fuego, dorar los ajos y la guindilla, retirar los ajos y la guindilla y reservarlos.
Apartar el aceite del feugo, añadir el rodaballo y un cuarto de litro más de aceite, poner de nuevo el aceite a fuego suave y confitar el rodaballo.
Retirar el rodaballo y reservar.
Ligar el aceite con el propio jugo del rodaballo, consiguiendo el pil-pil. Freir el mijo.
Calentar la sopa y disolver en la misma la gelatina.
Con la ayuda de un gotero o biberón, o una jeringuilla, dejar caer las gotas de la sopa con la gelatina sobre el aceite frio que nos quedaba aparte; dejar enfriar, colar, lavar y mezclar con el mijo.
Colocar el rodaballo en los platos, salsear con el pil-pil y decorar con las huevas de sopa y el mijo.