Se muele el café muy fino y se pone en anís 24 horas.
El café debe quedar cubierto por el anís.
Pasado este tiempo se cuela por una manga o lienzo sobre una orza.
Las granzas que quedan en la manga o lienzo se hierven con agua y se cuelan.
Han de hervirse dos, tres o más veces mientras salga el líquido con suficiente color, colocándose siempre en la orza.
Independientemente se tuesta el azúcar con la canela algo desmenuzada y se diluye con un poco de agua para poderla incorporar, tras colocarla a la misma orza.
Y ya tenemos hecho un buen resol de café al que todavía se le agregará más o menos anís y azúcar a gusto.
Se embotella y se lleva al frigorífico donde debe permanecer hasta su total consumición.