Poner el azúcar y el agua en una cacerola al fuego y cocinar durante 10 minutos. Retirar del fuego y dejar enfriar.
Mezclar la gelatina con dos cucharadas de agua y derretir al baño María.
Trocear las frutillas, rociar con el jugo de limón y calentar a fuego lento durante 10 minutos, para que se ablanden.
Triturar en la licuadora y pasar el puré obtenido por un colador para retirar las semillas.
Verter la gelatina disuelta y el puré de frutillas en el almíbar, mezclando bien, y poner en un recipiente no muy profundo. Introducir en el congelador durante 3 horas.
Retirar y trabajar con un tenedor.
Agregar las claras batidas a punto de nieve firme, mezclar todo suavemente e introducir de nuevo al congelador durante 8 horas.
Retirar 15 minutos antes de servir y adornar a gusto.