Saltee el echalote en la mantequilla y agregue los mejillones, el vino blanco y tape.
Cueza hasta que los mejillones se abran; retire del fuego y sáquelos de sus conchas; reserve.
Para la pasta:
Forme un pozo con la harina y la sal, añada poco a poco cuatro huevos, el aceite de oliva y las hojas de albahaca.
Amase hasta obtener una pasta suave, cúbrala con plástico autoadherente y refrigere por 20 minutos.
Extienda la masa con un rodillo y divídala en cuatro.
Tome una lámina y extiéndala nuevamente, coloque un mejillón cada 5 centímetros y barnice las orillas con el huevo restante.
Encime otra lamina de pasta y selle las orillas con un tenedor, procure hacerlo rápido.
Con un cortador de galletas separe los mejillones en cuadros y colóquelos en agua salada hirviendo por dos minutos.
Para la salsa 1:
Engrase una charola con aceite de oliva y esparza sal, ajo y tomillo.
Ponga tomates en mitades y barnice con un poco más de aceite de oliva.
Añada el vino y horneen por 45 minutos a 200 grados centígrados.
Para la salsa 2:
Acitrone la cebolla en aceite de oliva con el orégano.
Coloque los tomates y el jugo y sazone.
Mezcle las dos salsas y rectifique la sazón.
Para el montaje:
Coloque una cama de salsa en el centro del plato y deposite tres ravioles.
Bañe con aceite de oliva, pimienta negra, unas gotas de vinagre balsámico y una hoja de albahaca.