El pulpo, para asegurar que salga tierno, debe ser congelado, de esta forma aseguramos que las fibras se rompan por el proceso de congelación.
En una cazuela grande, ponemos abundante agua a hervir.
Cuando hierva vivamente, cogemos el pulpo con unas pinzas y lo incorporamos en la cazuela durante 5 segundos y posteriormente lo sacamos del agua.
Esta operación la realizaremos por tres ocasiones y finalmente lo dejaremos en el agua.
Cuando rompa a hervir, para un pulpo de unos 2 Kg., lo tendremos unos 40 min. en agua hirviendo.
Pasado este tiempo, apagaremos el fuego, y lo dejaremos en el agua hasta que se sumerja.
Para servirlo, lo dispondremos en un plato de madera, cortado en rodajas de 1 cm. de grosor y lo salaremos con sal gorda, el pimentón dulce y picante y aceite de oliva extra virgen