En agua hirviendo con sal se cuece la coliflor.
Cuando está tierna se escurre por el colador y se echa encima de una servilleta para que apure el agua.
Se pasa entonces por un tamiz y se pone lo pasado en una cacerola cerca del fuego para que se evapore si tiene algo de agua.
Con medio litro de leche, treinta gramos de mantequilla y treinta de harina se hace una besamel que se sazona con sal, un poco de pimienta y una pizca de nuez moscada.
Se deja cocer quince minutos muy despacio sin parar para que tome consistencia, y cuando espese se mezcla con la coliflor, se agregan las tres yemas de huevo y se mezclan con la espátula.
Por último, se añaden las claras a punto de nieve, y bien mezclado el conjunto se vierte en un molde untado de mantequilla.
Se deja en el horno durante cuarenta minutos.
Se prueba a ver si está cuajado, y en caso afirmativo se saca del horno y se deja reposar diez minutos antes de desmoldarlo.
Ya en la fuente, se cubre con una salsa besamel hecha con el medio litro de leche, la mitad de la mantequilla y quince gramos de harina.
Se sirve en seguida de cubrir el pudín con la salsa besamel.