Lavar y quitar las semillas a los pimientos y córtalos en trocitos pequeños.
Introduce los pimientos en una sartén con 2 cucharaditas de aceite, el tomate frito, el vinagre y una pizca de sal.
Tapar y cocer a fuego lento durante 12 minutos, removiendo a menudo. Dejar enfriar.
Tritura la preparación anterior, incorporando el aceite restante poco a poco, hasta que se consiga una salsa homogénea.
Verter en un recipiente hermético e introducir en el frigorífico.
Se conserva perfectamente en la nevera durante 7 días.