Se ponen en maceración los pichones en el vino con la pimienta, la sal, el romero y el tomillo durante 24 horas dándoles la vuelta de vez en cuando.
Después de este tiempo, se fríen en una cacerola la cebolla y el pimiento en el aceite de oliva al fuego suave durante unos 10 minutos. Se escurren y se apartan.
Usando la misma cacerola y aceite, se aviva el fuego y cuando esté bien caliente se doran los pichones.
Cuando tengan un color bonito, se retira la cacerola del fuego y se añade la cebolla y pimiento ya frito y el vino de la maceración colado.
Se incorpora las almendras y el chocolate.
Tape la cacerola y cocine a fuego moderado o en el horno durante 2 horas.
Saque los pichones y guárdalos al calor.
Cuele el liquido de la cacerola y cocínelo hasta que se reduzca a una consistencia algo espesa.
Disponga un pichón por plato y nápelo con la salsa.