La noche anterior dejamos macerar las uvas con el coñac y el moscatel.
Limpiamos el pato y guardamos el hígado, cortamos el pato en seis trozos, cada pechuga en dos partes, y los muslos enteros, lo doramos con poca aceite, lo sacamos y en ese mismo recipiente doramos el caparazón y el hígado.
Trituramos el caparazón y pasamos el hígado por el tamiz.
Rehogamos a fuego suave las verduras fínamente picadas con la mantequilla y un chorrito de aceite de oliva.
Añadimos una cucharadita de harina y dejamos que cueza para que desaparezca el sabor de la harina.
Añadimos el pato, el caldo y las uvas maceradas, deberemos hacer el pato durante 1 hora, cuando el pato esté hecho lo retiramos.
Con una varilla, sacamos lo que ha quedado en la cazuela del moscatel y el coñac y lo ponemos al fuego para que una vez que se haya reducido lo incorporemos a la salsa que estamos haciendo.
Pasamos el puré del caparazón por un fino y damos un hervor antes de añadirlo también, ya fuera del fuego, echamos el puré de hígado y removemos suavemente.
Llevamos la cazuela al fuego y añadimos los champiñones cortados en trocitos y dorados, y la trufa picada.
Ponemos la salsa a punto de tomillo y laurel, metemos los trozos de pato pero cuidando de que no hierva.