Poned la harina encima del mármol de la cocina en forma de corona y en medio todos los ingredientes.
Adjuntadlo, primero con un tenedor y después seguid con las manos, hasta que quede una masa fina y blanda.
Estiradla con un rodillo, no muy fina, y cortadla con diferentes formas con los corta-pasta.
Irlas colocando en una plata para ir al horno untada, y pintadlas con yema de huevo mezclada con unas gotas de agua.
Coced la horno a temperatura regular unos 15 0 20 minutos.
Si veis que transcurridos 12 minutos aún no se han empezado a dorar por encima, apagad el horno y encended el gratinador para que cojan color.