Se vierte en un recipiente los yogures, la nata, la leche condensada y el jugo de 4 limones.
Se mezcla con una batidora hasta que queda una crema homogénea.
Se echa la mezcla sobre tazas (El mousse suele dar de sí para cuatro o cinco tazas).
Se ralla chocolate negro y se añade por encima a las tazas de mousse.
Se podría comer recién hecho, pero es mucho más rico dejándolo reposar en el frigorífico unas horas hasta que enfríe bien.
Impresionante mezcla entre el sabor a limón y el chocolate.
Para colmo es sencillísimo y rápido de hacer. Que lo disfrutéis.