Prepare el arroz como de costumbre y déjelo reposar. Cuando esté frío vácielo en un recipiente amplio y revuelva hasta que esté bien suelto.
Pique bien finos el cilantro y la cebolla. Coja la sangre y agréguele todos los condimentos incluidos la cebolla y el cilantro.
Revuelva bien hasta que le quede una mezcla homogénea. Por último, agregue el tocino bien picado y revuelva.
Lave bien la tripa con abundante agua y empiece a rellenarla en forma manual. Luego, amarre muy bien las puntas con hilo fino para que no se desbarate. En una olla grande con agua ponga a cocinar la morcilla por unos 30 a 45 minutos. El punto de cocción se define cuando al chuzar la morcilla no sale sangre o si al hacer un corte nota que la sangre se ha coagulado.
Para que la morcilla le quede compacta y no se desbarate, el arroz no debe quedar húmedo o masatudo.
La clave en el sabor de la morcilla está en lo bien que se lave la tripa.
La sangre para preparar la morcilla debe estar fresca, para evitar los riesgos de contami nación.