Se pone a calentar el agua en la sartén y se sazona. Cuando está empezando a hervir se echa toda la harina, repartiéndola por toda la superficie del agua.
Se sigue moviendo hasta que se absorbe todo el agua.
Se pone el aceite repartido por el fondo de la sartén, donde se habrá quedado pegada parte de la masa.
Cuando el aceite se ha repartido por todo y tras darle unas vueltas a la masa hay que arrancar los "pegaos" y toda la masa que se ha adherido al fondo y paredes de la sartén.
Si la sartén no está usada para migas es bastante probable que no salgan "pegaos".
A partir de ahora sólo queda ir meneando las migas hasta que la masa se vaya deshaciendo y se cueza poco a poco.
Una vez cocidas se sirven en la misma sartén, de donde comen todos.