Poner el bacalao en un recipiente, cubrirlo con agua fría y dejarlo en remojo durante 24 horas, cambiándole el agua 2 ó 3 veces durante este tiempo.
Escurrirlo, secarlo y desmenuzarlo, eliminando la piel y las espinas.
Cocer el bacalao en un cazo con agua durante un minuto y escurrirlo reservando una taza del líquido de cocción.
Cortar el pan en rebanadas finas y espolvorearlas con las hojitas de poleo;
Regarlas con el líquido de cocción del bacalao reservado y dejar reposar durante aproximadamente 10 minutos para que tomen el sabor.
Batir en un cuenco los huevos, añadir el bacalao desmenuzado y verterlo sobre las rebanadas de pan, removiendo bien para que se mezclen perfectamente.
Calentar el aceite en una sartén grande al fuego y dorar los dientes de ajo.
Incorporar el pan y dejar cocinar, removiendo constantemente, durante 30 minutos o hasta que el pan esté suelto y convertido en migas.