Echar la sal en la harina y cernir. Se echa la manteca en la harina y se "corta" la mezcla con un cuchillo hasta que los pedacitos queden uniformes y del tamaño de una caraota.
Se salpica con el agua, una cucharada a la vez, moviendo con un tenedor hasta que toda la mezcla esté húmeda y al moverla la masa se desprenda de las paredes del recipiente.
Hacer una bola con la masa y aplastarla sobre una superficie enharinada hasta que tenga forma de una arepota.
Para un pastel cerrado, como tiene que haber base y tapa, dividir la masa en dos arepas separadas.
Con el rodillo bien enharinado, estirar la masa hasta que sea unos 5 centímetros más grande que el molde en que se va a hornear.
Cuidadosamente se dobla la masa en cuatro, se coloca en el fondo del molde, se abre y se controla bien.
Para pastel abierto: Recortar los bordes dejando 2 centímetros de margen sobre el ancho del molde.
El margen se dobla por debajo del borde y parejo en el mismo. Se rellena según la receta.
Para obtener una base cocida lista para rellenar: Pinchar bien las paredes y el fondo con un tenedor.
Hornear a 450 grados hasta que esté ligeramente dorado, más o menos de 8 a 10 minutos. Dejar enfriar.