Amase la margarina blanda con unos 50 g de harina; forme con la masa un rectángulo de un grosor de 8 a 10 cm.
A continuación vierta el resto de la harina en el banco de trabajo, haga un hueco en el centro y ponga el agua, la leche, la sal y el azúcar dentro.
Mezcle todo y amáselo vigorosamente hasta obtener una masa lisa y homogénea.
Seguidamente extiéndala con la ayuda de un rodillo de cocina hasta lograr a un grosor de 8-10 mm, coloque el preparado de margarina y harina en el centro, doble la masa una vez y apriétela sobre la margarina.
Vuelva a extenderla con el rodillo, cuidando de que se forme un rectángulo de un grosor de 1 cm.
Doble la masa 4 veces por la mitad.
Repita este procedimiento cuatro veces.