Limpiar los mejillones y abrirlos en una olla con medio vaso de vino blanco.
Reservar los mejillones y el jugo de la cocción.
Poner los mejillones en una fuente de horno en una capa de entre 2 y 3 centímetros.
Echar el resto del vino en un cazo, añadiendo medio vaso de vinagre y las chalotas cortadas a rodajas, una zanahoria, tomillo, laurel, hinojo, clavo, la guindilla, a la que se habrán quitado las simientes, coriandros, la mitad de la pimienta y medio limón a rodajas.
Agregar el líquido de cocer los mejillones y, si gusta, un poco de salsa de Tabasco.
Llevar a ebullición y verter sobre los mejillones, repartiendo bien los ingredientes sobre toda la superficie.
Dejar marinar tapado con papel de plata durante un mínimo de 6 horas.
Durante este plazo conviene revolverlo todo de vez en cuando.
Puede tomarse frío como apertitivo