Se limpia la liebre y se corta en trozos.
A la vez que se hace esto se recoge la sangre y el hígado para hacer posteriormente la coladilla.
Se trocea la cebolla y se pone en una olla con la liebre.
Se echa el aceite, el vino y un poco de sal. Se pone la olla a fuego lento.
Debe estar hirviendo lentamente durante una hora más o menos.
Un poco antes de sacarla se echa el hígado.
Se quita del fuego, se coge el hígado y se tritura bien en un almirez.
Una vez deshecho se mezcla con la sangre y se vierte sobre la liebre.
Se remueve bien y se sirve en platos.