Partir la liebre en dos (a lo largo) y salpimentar.
Ponerla en una fuente de horno y untar la carne con la mostaza.
Espolvorear el tomillo picado y rociar el aceite.
Hornear a 210º c durante 1 hora aproximadamente.
A medio asado, añadir el ajo y las cebollitas picadas.
Freir el pan y untar el hígado en este.
Si lo se prefiere con más salsa añadir una o dos nueces de mantequilla y un poco de agua, vino, cava.
Hay que tener en cuenta que el conejo o la liebre no debe consumirse recién muerta.
Debe permanecer como mínimo dos o tres días colgada por las patas traseras y con una bolsa de plástico en la cabeza para recoger la sangre, que nos servirá para espesar salsas o hacer más jugosos los asados.