Se compra una lengua de ternera, se lava y una vez seca se le da una pasada con un poco de sal de nitro a todo alrededor (esto es para que salga rosadita a la hora de comérsela).
Se cubre con sal gorda y así se mantiene durante tres días. Al tercer día se saca de la sal y se tiene durante una mañana en agua, cambiándosela al menos dos o tres veces.
En la olla a presión se pone una cebolla pelada, una hoja de laurel, siete u ocho granos de pimienta, una ramita de tomillo, la lengua y se cubre todo con vino blanco. Se le da 45 minutos de cocción.
Una vez cocida se despelleja, se deja enfriar y ya está lista para comer.
Se sirve fría y cortada a rodajas. Es un bocado exquisito.